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sábado, 25 de octubre de 2008

Sangre de tiburón para tratar el cáncer

Científicos australianos creen haber encontrado una potente arma en la lucha contra el cáncer. Se trata, ni más ni menos, de la sangre de los tiburones. Según comentan, el flujo vital de los escualos reúne las características necesarias para, si la investigación prospera, convertirse en un excepcional medicamento para combatir la terrible enfermedad.
Al igual que los humanos, estos animales acuáticos poseen un sistema inmunológico basado en anticuerpos. Sucede que en los tiburones esas moléculas son especialmente fuertes. Por ejemplo, pueden soportar temperaturas muy altas y sobrevivir en entornos de elevada acidez. Así serían capaz de sobrevivir a las duras condiciones que se dan en el intestino humano, y por tanto resultarían aptos para incluirlos en un tratamiento basado en pastillas.

Es necesario puntualizar que, incluso en caso de desarrollarse satisfactoriamente, el procedimiento no sería capaz de erradicar la afección. Pero sí estaría en concidiciones de frenarlo. De hecho, las pruebas de los investigadores demuestran que el uso de compuestos basados en la sangre de los tiburones puede ralentizar la expansión del cáncer de mama.
El profesor Mick Foley, de la Universidad La Trobe (en Melbourne) ratifica los avances de este estudio. “Realmente las células se expanden menos que donde no añadimos anticuerpos de tiburón, o donde agregamos anticuerpos de tiburón completamente irrelevantes”, afirma. El tratamiento también podría ser efectivo contra la artritis reumatoide o la malaria. Y en la voluntad más optimista de Foley hasta podría eliminar el cáncer. Un mensaje esperanzador para los numerosos pacientes a los que afecta esta enfermedad, que por fin podrían bromear sobre su estado de salud como hace Steve Jobs.

viernes, 24 de octubre de 2008

El número de muertes por ataques de tiburones alcanza la cifra más baja en 20 años


El número de muertes por ataques de tiburones en todo el mundo alcanzó en 2007 la cifra más baja en los últimos 20 años, con tal sólo una víctima mortal, según un estudio divulgado hoy por la Universidad de Florida (UF).

A excepción de 1987, año en que no se registró ningún ataque mortal de tiburones, en 2007 sólo se contabilizó la muerte de un bañista, concretamente en el Pacífico sur.

Comparativamente, en 2004 hubo siete muertos, cuatro en 2005 y la misma cantidad en 2006.

"Es bastante llamativo que entre cientos de millones de personas que durante millones de horas realizan actividades en el mar que molestan a los tiburones, como el surf, haya sólo ocurrido una muerte" el año pasado, señaló George Burgess, especialista en escualos de la UF.

Burgess aseguró que el peligro de sufrir el ataque de un tiburón permanece vivo en nuestra psique por culpa de los medios, los libros y las películas sobre ese fascinante depredador marino, pero que "en realidad las ocasiones de morir por sus ataques son infinitesimales", sostuvo.

Entre los factores que han hecho descender tan drásticamente las cifras de muertos por ataques de tiburones figuran los avances en el tratamiento médico, una mayor precaución en la práctica de las actividades en el agua y la necesaria concienciación de la gente, apunta el estudio.

Así, los índices de muertes han descendido del 12,3 por ciento registrado en la década de 1990 al 7,6 por ciento en estos últimos siete años, indicó Burgess.

"Uno pensaría que tendrían que producirse más ataques de tiburones cada año a medida que aumenta la población mundial que se baña en las playas y practica deportes marinos", explicó el director del departamento de ataques de tiburones de la UF.

Pero no es así, y apuntó como razones para el descenso de este tipo de ataques a los cambios de las condiciones meteorológicas y oceanográficas que afectan a la temperatura de las aguas marinas y la salinidad, así como a la frecuencia de los fenómenos ciclónicos y tormentas tropicales.

Cerca de la mitad de los ataques de tiburones suceden en las costas de Estados Unidos y en aguas de Hawai, explicó Burgess, e indicó que los 50 ataques que se registraron en 2007 sitúan las cifras en los niveles de 2000 y 2001, cuando se contabilizaron 53 y 50 ataques, respectivamente.

Sin embargo, las cifras de ataques cayeron entre un 30 al 40 por ciento en el período 2003-2006.

Además se registraron 12 ataques de tiburones en Australia en 2007, cinco más que los contabilizados en 2006 y dos más que en 2005. En 2004 hubo 13 ataques.

Se registraron también dos ataques de tiburones en Sudáfrica, y se contabilizaron incidentes con escualos en Fiji, Ecuador, México y Nueva Zelanda.

En cuanto a Florida, hubo un incremento en el número de ataques de estos animales marinos, que pasó de 23 en 2006 a 32 en 2007, siendo las playas del condado de Volusia, en la costa noreste de este estado, el área donde se registró el mayor número de ataques de tiburones en todo el mundo, exactamente 17 ataques.

El 56 por ciento de las víctimas de ataques de tiburones fueron surfistas, seguidos de nadadores y pescadores, con un 38 por ciento, y buceadores y practicantes de snorkel, con un 6 por ciento.


lunes, 20 de octubre de 2008

El número de tiburones mediterráneos se desploma


Cinco especies de escualos han perdido entre el 96% y el 99,9% de su población en los últimos 200 años


Foto: Tintorera

Hasta ahora, la falta de estudios sobre las poblaciones de tiburón en el Mediterráneo ha obstaculizado la puesta en marcha de proyectos de conservación. Un nuevo trabajo, publicado en el último número de Conservation Biology, llena ahora ese vacío. Según sus autores, cinco de las 47 especies mediterráneas de tiburón han perdido entre el 96% y el 99,99% de su población en los últimos 200 años. En concreto, los investigadores han analizado el declive del tiburón martillo, la tintorera, el marrajo común, el tiburón zorro y el marrajo sardinero.

La disminución de las poblaciones de estos tiburones se debe a la captura no intencionada en pesquerías en mar abierto, la pesca específica y la presión humana en zonas costeras. El estudio revela que cada vez se capturan más tiburones que aún no han llegado a la madurez.

El principal autor del trabajo, Francesco Ferreti -de la Universidad de Dalhousie, en Halifax, Canadá-, cree que la desaparición de los escualos puede tener consecuencias graves en el ecosistema del Mediterráneo. "La pérdida de depredadores dominantes, como los tiburones, ha provocado transformaciones en otros sectores del Atlántico. Estos cambios son imprevisibles y aún no se comprenden de manera adecuada, pero resulta lógico preocuparse", explica Ferreti.